«Si es que ya está todo inventado»… ¿Cuántas veces nos hemos hecho esta pregunta todos los locos que nos dedicamos a crear campañas de comunicación, publicidad y marketing?, ¿cuántas veces nos hemos rascado la cabeza sentados delante de una diapositiva de powerpoint pensando eso de «a ver qué se me ocurre; a ver qué puedo parir que sea original«?, ¿cuántas veces hemos sentido el temor del escritor ante el folio en blanco?… Quien diga «yo no«, por favor, que deje de leer.

flashmobPor eso, cuando surge una acción creativa, novedosa, original, directa e impactante nos atrapa, nos apasiona y, por supuesto, acto seguido, la hacemos nuestra. Queremos hacer algo parecido con alguna campaña de uno o varios de nuestros clientes. En 2 minutos ya está integrada en alguna propuesta… Nos apasionamos tanto que «la ponemos de moda» y en varios meses todas las campañas publicitarias, comerciales, de información, de sensibilización, de marketing político desarrollan acciones parecidas… y por supuesto, gracias a «nuestra pasión por lo creativo» lo que era novedoso y original acaba quemándose y dejando de atraer el interés del público para el que se creó.

Eso es lo que ha pasado en los últimos meses con la última moda creativa: los flashmob. En el libro «Política, Redes y Tecnologías en la Comunicación para el Desarrollo«, Marta Caravantes, responsable de comunicación y contenidos de Cipo Company lo define como «una acción organizada en la que un grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa. Puede hacerse simplemente por diversión, para dar a conocer una marca o un producto o para difundir una causa social«.

El flashmob tiene todos los ingredientes del streetmarketing pero suma la improvisación y tiene más frescura: llama la atención, es original, motiva a la participación, no necesita contar con los medios de comunicación convencionales porque se graba en vídeo y se presenta y extiende a través de la redes sociales y los medios de comunicación online… y, por supuesto, algo importantísimo en los tiempos que corren… ¡bajo presupuesto!

Ahí está los ejemplos de la campaña «Regala Memoria»  de lucha contra el Alzhéimer que desarrolló Afal, con más de 1 millón de reproducciones en Youtube -que, para mí, es un flasmob-

O la impactante de Veterinarios sin Fronteras «Paren, aquí vive gente«.

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O la singular «sorpresa real» que se llevó SM el Rey Juan Carlos I en los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España. Pero desde que las grandes marcas comerciales se han metido a hacer flashmob con grandes presupuestos la frescura de esta acción se va a perder y con ella probablemente todas las pinceladas de novedad y originalidad. Ahí está la salida desde la Sagrada Familia de Jorge Lorenzo para presentarse (a él y a Yamaha) en Barcelona antes del Gran Premio de Motociclismo de Cataluña.

El Flasmob como acción de comunicación ya está madura, ha durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Así que yo vuelvo a empezar… Estoy otra vez rascándome la cabeza sentado delante de una diapositiva de powerpoint pensando «a ver qué se me ocurre; a ver qué puedo parir que sea original» Qué sinvivir de profesión, pero… qué apasionante…

@quiquemari