Alimentar el conocimiento de las personas que forman el equipo de Cícero, constituye uno de los compromisos que pretendemos consolidar durante todo este 2022, año en el que celebramos nuestro 20 aniversario, y en el que, lejos de caer en la autocomplacencia a la que muchas veces te empuja el éxito, queremos seguir innovando, esforzándonos y aprendiendo para mantener esa posición de liderazgo en el sector de la comunicación sanitaria en la que, después de dos décadas, nos mantienen nuestros clientes

En ese permanente proceso de aprendizaje hemos de contar con personas cuya experiencia, visión y trayectoria profesional nos sirvan de inspiración para seguir mejorando y aportando valor a los proyectos en los que trabajamos.

Con esta idea, hemos tenido la oportunidad de desarrollar una jornada en la que una de las personas con mayor protagonismo en el devenir de la política sanitaria española del presente siglo, José Martínez Olmos, ha compartido con todo el equipo de Cícero parte de su experiencia en el ámbito de la gestión sanitaria, centrándose en las claves de los procedimientos regulatorios en el contexto de la aprobación y financiación de medicamentos innovadores.

La comunicación no hace milagros

Concentrar en un breve encuentro la experiencia de Martínez Olmos como Director General de Farmacia, Secretario General de Sanidad o portavoz de sanidad del grupo socialista en el Congreso y en el Senado, no es fácil; pero entender lo más importante que a un grupo de profesionales como los que formamos Cícero nos puede trasmitir, más que fácil o difícil, ha de ser obligatorio.

Y con lo que nos quedamos de las reflexiones de nuestro invitado es que la comunicación es una herramienta nuclear para entender el valor de un medicamento, para dimensionar en su justa medida la innovación en materia farmacéutica y para que socialmente se entienda todo el proceso que acompaña el desarrollo de una terapia innovadora, desde sus primeras fases de investigación hasta que es aprobado por las autoridades sanitarias para su comercialización. Pero la comunicación en sí misma entendida como un simple relato coloreado con tintes más o menos emocionales y trasmitido de un modo sesgado e interesado, perderá valor. Comunicar por comunicar no hace milagros en la búsqueda de ese objetivo de comprensión social y política que debe haber en el momento de autorizar y financiar un nuevo medicamento.

Martínez Olmos ha sido Director General de Farmacia, Secretario General de Sanidad y portavoz de sanidad del grupo socialista en el Congreso y en el Senado

Ese proceso de comunicación, para que sea verdaderamente eficaz, ha de ir innegociablemente ligado a un proceso de escucha y de empatía entre todos los actores que entran en esta escena. Y es que todo pasa por afrontar la comunicación desde la realidad de la evidencia científica, la limitación de recursos, el dolor del paciente y la necesidad del profesional sanitario. Es comunicación entendida como generosa transferencia de conocimiento entre todas las partes.