La divulgación de la información de salud es un reto crucial, especialmente cuando los contenidos son complejos y difíciles de comprender para la audiencia general. La información médica y científica está llena de términos técnicos, conceptos abstractos y estudios que pueden confundir a los no expertos.

Sin embargo, la buena divulgación de temas de salud es fundamental para mejorar el conocimiento público y, en última instancia, contribuir a la promoción de hábitos saludables y a la prevención de enfermedades.

He aquí 5 consejos para comunicar en salud de manera clara:

1. Conoce a tu audiencia

Es fundamental saber a quién va dirigida la información: no es lo mismo divulgar información para un público especializado, como médicos o investigadores, que hacerlo para la población general, que por regla general no está familiarizada con la terminología científica. El nivel de conocimiento en temas de salud varía enormemente, por ello, si queremos conseguir una comunicación efectiva, debemos ser capaces de adaptar el mensaje al nivel de nuestra audiencia, teniendo en cuenta el nivel de conocimientos previos y las preocupaciones de nuestros potenciales lectores.

2. Simplifica el lenguaje sin perder precisión

Una de las principales barreras en la divulgación de salud es la dificultad para entender el lenguaje técnico. Y uno de los errores más comunes es suponer que las personas pueden manejar términos complejos, cuando en realidad lo que genera es falta de comprensión y frustración. Por tanto, el reto consiste en simplificar sin desvirtuar el contenido. ¿Cómo lograrlo?

En primer lugar, evitando el uso excesivo de términos técnicos y explicando de manera clara y sencilla aquellos de los que no podamos prescindir. Por ejemplo, en lugar de hablar de «hipertensión arterial sistémica», podemos decir «presión arterial alta», y luego ofrecer una breve explicación si es necesario.

También nos resultará útil el uso de analogías para conseguir que los conceptos sean más comprensibles. Comparar el funcionamiento de las arterias con el de un sistema de tuberías puede resultar un buen ejemplo. 

3. Organiza la información de manera clara

Una estructura lógica y organizada conseguirá que nuestra audiencia no pierda el hilo del contenido, especialmente cuando este es difícil de entender. Para ello es importante comenzar por lo más importante, desglosando a continuación los detalles. De este modo, haremos más “digerible” la información.

4. Utiliza recursos visuales

El cerebro humano procesa más fácilmente la información visual que la textual. Los gráficos, infografías y videos son herramientas poderosas para traducir conceptos difíciles a formatos más accesibles. En la divulgación de temas de salud las infografías ayudan eficazmente a explicar procesos o datos complejos. Lo mismo ocurre con los vídeos explicativos o los tutoriales sobre el funcionamiento del cuerpo humano, siempre de la mano de expertos conocedores del contenido.

5. Crea una narrativa emocional

Un lenguaje empático que transmita comprensión por las preocupaciones ajenas puede ayudar a conectar emocionalmente con el público y esto puede ser una estrategia efectiva en la divulgación de salud. Las historias personales o los casos de éxito permiten que las personas se identifiquen con el contenido, lo que facilita que entiendan y retengan la información. La experiencia de alguien que ha superado una enfermedad o de alguien que comenzó hace tiempo a adoptar hábitos saludables siempre va a ser más gráfico que una explicación técnica.

Si tenemos en cuenta estas sencillas prácticas a la hora de comunicar sobre temas de salud, podremos conseguir que los contenidos difíciles se vuelvan accesibles y comprensibles, mejorando el impacto de los mensajes y, en última instancia, la salud de las personas.