Imagen Pública

  • 30 Ene 2012

    Sobre la impertinencia hacia los periodistas

    Muchas veces una noticia como la presentación de un nuevo disco, que suele resultar muy positiva para el cantante en cuestión, se puede convertir en la información que hunda su reputación e imagen pública. Especialmente si el artista no trata con respeto a los medios de comunicación a los que previamente ha convocado a la presentación.
     
    Es lo que le pasó a Bebe hace aproximadamente un mes cuando convocó a los periodistas con motivo del lanzamiento de su disco. A juzgar por las imágenes, da la impresión de que se les había convocado sin el consentimiento de la cantante ya que a la hora de atender a la prensa, se dirigió a ellos con desgana y cruzando los límites de una camaradería impertinente emulando las respuestas como si contestara las preguntas de un amiguete molesto.
    No hay que olvidar que en una convocatoria de prensa, la relación periodista-portavoz se convierte en una relación profesional en la que debe imperar el respeto mutuo. El periodista acude a la convocatoria para realizar su trabajo y las preguntas son una parte muy importante de él.
     

    Por supuesto que la situación ha provocado muchas opiniones en la red, una gran mayoría negativas y otras que justifican el comportamiento de Bebe achacando los comentarios a un poco acertado sentido del humor. Desde luego que si la intención de la artista fue dar una imagen macarra y descuidada, lo consiguió. Logrando, de paso, dinamitar su reputación on-line provocando una oleada de comentarios negativos y consiguiendo que personas que solían seguirla por sus logros profesionales manifiesten públicamente su desilusión.
     
     
    María Luisa Garitagoitia
  • 06 Jul 2010

    Sara Carbonero y la gestión de su imagen pública

    Estos días, en los buscadores, el nombre de Sara Carbonero está en la lista de los top ten. Y más desde que la Asociación de la Prensa de Madrid, por un lado, y Telecinco, por otro, han entrado en  un debate sobre nuestra querida profesión. Pero aquí no quiero entrar en la polémica de si es buena o mala profesional o si debería estar ubicada o no detrás de la portería. Más bien, a mí me interesa este tema desde el punto de vista de cómo un periodista maneja su propia imagen pública.
    Porque creo que como periodista puedes estar acostumbrado a recabar, elaborar y transmitir información al público, pero ¿sabemos que información estamos comunicando de nosotros mismos? ¿controlamos qué repercusión tienen nuestros actos? ¿decidimos conscientemente los tiempos para la acción y los tiempos de silencio?
    En el caso de Sara Carbonero, creo que la respuesta a estas preguntas es no: no supo o no lo vio, a no ser que todo este debate sea buscado, cosa que tampoco creo. Sara Carbonero es un personaje público gracias a la televisión y más desde el comienzo de su relación personal con otro “gran” personaje público, Iker Casillas. Y su error fue aparecer el pasado mayo en el Master Series de Madrid. “Allí, ante la atenta mirada de miles de espectadores, Sara e Iker no pararon de hacer manitas y dedicarse muestras de cariño continuamente”, Europa Press dixit.
    La notoriedad pública no significa que no puedas mantener un ámbito reservado de tu vida, pero si no se acota el ámbito de esa intimidad y no se mantiene lejos de los ojos ajenos, tu relación pasa a ser también pública. Y creo que como periodista, y conocedora del paño, Sara debió anticiparse a los riesgos que su acto conllevaba, y cuándo lo hacía: justo antes del Mundial, evento deportivo de gran expectación en el que ella y su pareja aparecerían juntos todo el tiempo en un espacio reducido, como es un campo de fútbol, ante la mirada de todo el mundo.
     

    Laura Mayoral

    publicado por: cicero Categoría: Imagen Pública, Medios de Comunicación, Periodismo, televisión
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