El pasado martes 4 de febrero tuve la oportunidad de participar en una de las mesas de Eurogin, el Congreso Europeo de Ginecología cuya presente edición se está celebrando en Sevilla.

Esteban Bravo durante su ponencia en Eurogin 2015

Esteban Bravo durante su ponencia en Eurogin 2015

Esta especialidad, junto a la oncología y la pediatría, pisa en su día a día el territorio acotado a la vacuna que protege frente al Virus del Papiloma Humano, cuestión sobre la que está gravitando de manera muy relevante este encuentro científico.

Más allá de la discusión propiamente clínica y médica propia de este tipo de foro, sus organizadores han tenido el acierto de plantear una mesa en la que se abordaban desde un punto de vista más social que científico, los aspectos polémicos que siempre han acompañado a esta vacuna. Y es que la controversia en torno a la misma ha sido siempre mucho más social y mediática que realmente médica.

Es aquí donde aparece la carga tóxica desprendida desde los grupos antivacunas, y extendida  metastásicamente en forma de confusión entre gran parte del público general. Que una sociedad científica de ámbito europeo entienda la importancia de librar extramuros la batalla del conocimiento frente a la desinformación, me parece un paso muy importante.

En un ambiente clásicamente bunkerizado a niveles intelectuales muy elevados, como suelen ser los congresos médicos, me parece diferente, atrevido y hasta estrambótico  el hecho de que un tipo como yo aparezca como un marciano para acompañar en una misma mesa a expertos de los llamados líderes de opinión en salud pública y sesudos investigadores procedentes de Canadá, USA, Australia, Reino Unido, Bélgica y Holanda. Yo me limité a ponerme el traje de luces y la montera para entretenerles un rato hablando de los medios, el papel de los profesionales sanitarios en su interacción con los mismos y, en general, de aspectos muy básicos de la comunicación de crisis:

  • La culpa de todo no la tienen los medios porque «no saben explicar las cosas y porque sólo les interesa la polémica»
  • Los médicos saben mucho de medicina pero, en general, muy poco de comunicación
  • Los médicos conectan muy bien con los médicos, pero los antivacunas conectan mejor con la gente
  • Que no se obsesionen con los antivacunas. Que se obsesionen con desarrollar estrategias de comunicación coherentes, eficaces y a largo plazo, de las que se desprendan mensajes que se puedan mantener de forma continua.
  • El daño de los antivacunas no se contrarresta sólo con evidencia científica. La gente no espera argumentos científicos, espera confianza. La confianza se trasmite con emociones, no desde el New England Journal of Medicine.
  • Los médicos suelen comunicar desde la razón, no desde la emoción. Aprendan a hacerlo
  • No se tiren solos a la piscina si no saben nadar. Vayan con un socorrista. Déjense ayudar por expertos en comunicación

Mesa debate Eurogin 2015

Pero lo importante no es lo que yo pudiera contar en esa mesa, sino lo que verdaderamente aprendí de todo aquel ambiente: audiencia, ponentes y, en general, Eurogin 2015.

  • Preocupación extrema por el daño que generan los antivacunas
  • Sensibilidad y valentía para entrar en territorios ignotos para un médico: la opinión pública
  • Voluntad para adquirir el kit básico de supervivencia en ese frente

La oscarizable Birdman, la muy recomendable película del cineasta Alejandro González Iñárritu, que gira en torno a las miserias, paranoias y “alter egos” de los integrantes de un grupo de teatro, arranca con una mínima pero maravillosa reflexión en forma de oxímoron que hace referencia a “la virtud de la ignorancia”.  Me inspira esa contradicción un pensamiento de mucho mérito hacia los antivacunas, como es su capacidad para no dejar lugar a la duda del verdadero valor de la ignorancia. En el teatro, la ignorancia puede ser una virtud; en la salud, un verdugo.

Autor:  Esteban Bravo

** Podéis descargar en PDF el abstract de la presentación de Esteban Bravo en Eurogin 2015 en el siguiente enlace: Vaccines, not just science. The Role of the Healthcare professional in Crisis Communication

Cicero